viernes, 30 de enero de 2015
Celibato eclesiástico ¿para qué?
jueves, 15 de enero de 2015
Adán y Eva, también eran felices y no lo sabían
Según el libro de Génesis de las Santas Escrituras, Adán y Eva, la
pareja inicial e ideal, vivía en un mundo, que por ser diseñado por Dios, era
perfecto. Abundancia de alimentos, paz y amor, solamente condicionados a vivir
en sumisión a los preceptos del Creador.
Todo marchaba según lo concebido, hasta que Eva fue tentada por una
serpiente, que usando el encanto de su lenguaje, la convenció para que probara
del único fruto prohibido para ellos, el árbol del conocimiento. Ésta
“despertando” de su aparente ignorancia, decidió convencer a Adán para que se
uniera a ella en su transgresión. Aquellos aparentes inofensivos mordiscos,
acabarían con sus magníficos privilegios.
Dicha prohibición, no solo representaba una prueba de obediencia, sino
la absoluta estupidez de quien posee todo lo necesario y lo juega al azar sin
escuchar lo que dicta el sentido común.
Según este relato, podría decirse que aquella víbora, fue la oradora
encargada de dictar el primer discurso demagógico de la historia, tan conciso y
poderoso, que acabó con las bonanzas que ofrecía el Edén, iniciando su periplo plagado de
escasez.
Tres preguntas caben aquí. ¿Por qué Adán y Eva desobedecen? ¿No estaban
conformes con lo que Dios les había dado? o simplemente ¿La soflama de aquel
reptil insurrecto, fue tan poderosa y
seductora que no pudieron resistirse?
La sedición de Adán y Eva en contra de El Supremo, sentó un precedente
en cuanto a la sumisión frente al mal; ya que desde ese instante, la víbora se
adentró en las conciencias, para instaurar y perpetuar con su tiranía el odio;
de aquel exquisito bocado, devino toda suerte de desgracias a la raza humana.
Aquella feliz pareja no se adaptó al mundo perfecto que nuestro Padre
Eterno les ofrendó, por tal motivo, vivimos “cómodamente” dentro de una
sociedad antagónica a la instaurada en el Edén.
Desde nuestro mundo desolado, la esperanza es parida con mucho dolor,
plagada de incertidumbres, nos pasa a un lado, tácita y lacerada por el látigo
de la tiranía.
El conformismo se insertó en el ADN humano y aún más, en las personas
comunes, que suelen ser felices dentro de sus carencias, bien sean materiales,
sentimentales, éticas y/o morales,
sirviendo de alimento para el
despotismo. Está comprobado el poco valor que muchas personas dan a algunas
prerrogativas, se han dado muchas facilidades para ubicar a individuos de
clases sociales menos favorecidas, en hermosas urbanizaciones, con servicios
públicos, ornatos y comodidades, que jamás pensaron lograr, la gran mayoría
vende o cede sus privilegios y los pocos que logran quedarse, adaptan su
entorno a su anterior esquema de vida.
Igualmente, se sabe de personas que han ganado inmensas sumas de dinero en
juegos de azar, las cuales dilapidan en poco tiempo, para volver a su ambiente
natural.
A nivel macro, podemos hablar de países inmensamente ricos en recursos
humanos y naturales, controlados por gobernantes incapaces, que han
depauperado su plataforma económica,
social y moral, sumergiendo a sus conciudadanos en una monstruosa ruina.
Solo con una renovación de liderazgo, apuntalado en la preparación
intelectual se puede dar el cambio positivo, erradicando los viejos vicios que tanto daño han hecho.
Hagamos este sencillo ejercicio, si dos personas adultas se unen
sentimentalmente, por lo general, sobreviven a otras relaciones y para que
pueda afirmarse que esta pareja disfruta de una nueva relación, ambos deben
haber dejado en el pasado los anteriores vicios o errores que marcaron el
fracaso a la anterior, de no ser así, lo que se cambia es de pareja, no de
relación. Lo mismo ocurre cuando hay un cambio de gobierno, la gestión
realmente nueva, es aquella que,
partiendo del nivel de compromiso con que se asuma el reto de reedificar un país devastado, aplicando
políticas públicas renovadoras que catapulten al país y su sociedad hacia una
nación de primer mundo.
En fin, al
igual que nosotros, Adán y Eva también eran felices y no lo sabían.
lunes, 22 de abril de 2013
El Gramaticida
sábado, 14 de julio de 2012
Comunicación Procaz
domingo, 27 de mayo de 2012
La teoría del caos,según mi filosofía (III)
Quienes promulgan el
caos con la firme intención de reinar sobre sus ruinas, ignoran que la
iniquidad es tan poderosa que en su radio de acción termina regresando al
núcleo que la originó destruyendo su fuente, llevándose además en su
torbellino, almas inocentes. Para la triste misión de la
siembra y cosecha del caos es preciso contar con gran poder y complicidad y si
esta confabulación se abraza a las armas sus efectos serían más devastadores.
En un territorio caótico la justicia es constreñida y convertida alevosamente
en simple bufón de la corte. La teoría del caos sólo puede radicar en
individuos opresivos, ya que su mente
vibra en una octava violenta, exteriorizándose en arengas demagógicas y
violentas. Esta acción es casi tan letal como una bomba nuclear ya que su radio
alcanza los confines de una nación y muchas veces hasta los excede
multiplicando sus víctimas. Muchos de
estos mártires fueron firmes defensores de la doctrina que les confiscó la
libertad, el cerebro y la vida. Para que un territorio pueda gozar de un mínimo
de gobernabilidad, éste fue dotado de instituciones que son vigilantes las unas
de las otras de su desempeño; sin embargo, al ponerse en marcha el plan o
misión hecatombe, el caos institucional se va ocultando de las miradas ciudadanas,
formándose muy discretamente, Estados paralelos, protegidos por una especie de
guardia pretoriana que cuando se hace manifiesta es por su gran corrupción muy difícil pero no imposible de erradicar.
El núcleo generador del caos en una nación enferma lo conforma el Poder Ejecutivo, desde allí emergen las
doctrinas que son insertas en el subconsciente de los debilitados ciudadanos.
En nuestro país podemos citar el caos alimentario, mecanismo muy bien tramado,
lentamente van disminuyendo el aparato productivo y por ende la oferta
alimentaria con la vil intención de crear ansiedad en la población. De allí surgen los precarios operativos para
abastecer a una ciudadanía ya exhausta que sólo ve la abundancia en propagandas
gobierneras. Después de la compra, al habitante empequeñecido ante tal caos no
le queda otra opción que agradecer “por sus bondades” a quien propagó el caos.
Ocurre igualmente en materia de vivienda, salud y educación. En esta tercera
entrega sobre la teoría del caos, ya podemos visualizar de manera más diáfana
donde está el origen de tanto infortunio. La anarquía sólo tiene cabida en una
personalidad débil, es por esa razón que debemos trabajar en pro del desarrollo
de la intelectualidad. Después del bombardeo de las ciudades de Hiroshima y
Nagasaki en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, los sobrevivientes
requirieron de una profunda rehabilitación espiritual, moral y sicológica para
poder sanar de las secuelas de tal hecatombe. Los países involucrados en la
última guerra global, incluyendo a Japón, viven un presente próspero y en
relativa paz, no obstante, si no depuramos el subconsciente de tanta demagogia,
el caos no desaparecerá y la sanación no será posible. La transición al orden
lógicamente establecido puede ser una tarea de meses, quizás de años, todo
depende del criterio que predomine, si el de poblador o el ciudadano. El
poblador pasa gran parte de su vida soñando, a la espera de un milagro o un
golpe de suerte; el ciudadano edifica sus sueños convirtiéndolos en tangibles.
El poblador fenece en medio de radiaciones populistas; el ciudadano se hace
inmune y se fortalece. El poblador piensa y reseña sus metas en diminutivo; el
ciudadano las cita y planifica en superlativo. El poblador se detiene frente a
los obstáculos; el ciudadano los apartas y continúa en el camino trazado. En
fin, cada quien decide en cual estado de conciencia transcurre su vida.
domingo, 6 de mayo de 2012
La teoría del caos, según mi filosofía (II)
La vida es un breve viaje que nos interna por lugares donde
la subjetividad impone su ruta. Puede
ser largo o corto, todo depende de las
cargas que llevemos. Al final... un
grito, una despedida, un tiempo perdido en la vanidad... y el olvido!
viernes, 27 de abril de 2012
La teoría del caos, según mi filosofía (I)
La vida es un breve
viaje que nos interna por lugares donde la subjetividad impone su ruta. Puede ser largo o corto, todo depende de las cargas que llevemos. Al final... un grito, una
despedida, un tiempo perdido en la vanidad... y el olvido!!!
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